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miércoles, 2 de mayo de 2012

Presentación NIETZSCHE

NIETZSCHE: Lo Dionisíaco


Al libro Así habló Zaratustra le dio Nietzsche un subtítulo enigmático: Un libro para todos y para nadie. Es un autor poco sistemática, que recurre frecuentemente al aforismo y al poema para expresar sus ideas. Su estilo es realmente brillante y cautivador. Uno de los problemas que presenta es la carencia de un vocabulario técnico y bien definido, puesto que los términos fundamentales ("voluntad de poder", "nihilismo", etc.) escapan a toda definición y son utilizados con significados a veces contrapuestos. Más que razonamientos o deducciones, como Descartes y Kant, encontramos en sus obras intuiciones e ideas-relámpago. Provoca incluso algunas contradicciones, en un estilo violento y agresivo. Por eso no resulta fácil entender sus escritos (son «para nadie»). • DIONISO: El nacimiento de la tragedia, primera obra de Nietzsche, inspirada en Schopenhauer y dedicada a Wagner, se origina por la contraposición entre dos elementos del espíritu griego: lo dionisíaco y lo apolíneo. Dioniso era el dios griego del vino, la embriaguez y la vegetación. Su culto se introdujo tarde en Grecia pero se extendió muy rápidamente, sobre todo en el Ática (s. V-IV) y en Italia (s. II s.C.). Tenía otros nombres: Baco, Ditirambos, Zagreo... Los cultos dionisíacos consistían en orgías místicas, que permitían la unión con el dios por medio del «furor báquico». En el Ática se organizaban en primavera fiestas del vino, concursos de poesía ditirámbica y representaciones teatrales (p. ej., Las Bacantes, de Eurípides). Apolo era un dios del Olimpo, dios del sol, de la luz y de la claridad. Su santuario principal se encontraba en Delfos. — Nietzsche se inspiró en la obra de Schopenhauer El mundo como voluntad y representación, para establecer esta contraposición entre los dos dioses:    
Dioniso
Apolo
Noche, oscuridad
Día, luminosidad
Voluntad, irracionalidad
razón
cosa-en-sí 
apariencia, fenómeno
el uno primordial, impersonal
«principio de individuación»
embriaguez 
ensueño
dolor cósmico
alegría solar
En la tragedia
Música, danza
Palabra
coro (pueblo)
personajes (reyes)
  
Nietzsche piensa que en la tragedia griega lo fundamental es el coro dionisíaco, que a menudo se descarga en un mundo apolíneo de imágenes. Gracias a ese fondo dionisíaco el espectador rompe los lazos de su propia individualidad, se funde con los demás hombres y descubre la unidad suprema de todas las cosas. Se consigue así el «consuelo metafísico», totalmente ajeno a la negación budista de la voluntad:
«El consuelo metafísico [...] de que en el fondo de las cosas, y pese a toda mudanza de apariencias, la vida es indestructiblemente poderosa y placentera, ese consuelo aparece como corpórea vivencia, como coro de sátiros, como coro de seres naturales que, por decirlo así, viven inextinguiblemente por detrás de toda civilización, y que a pesar de todo el cambio de las generaciones y de la historia de los pueblos, permanecen eternamente los mismos» (El nacimiento de la tragedia, 7).
La tragedia griega comenzó a decaer en cuanto Eurípides trivializó los personajes y quitó importancia al coro. Con ello desaparecieron los elementos dionisíacos de la tragedia, y también los apolíneos. Sólo quedaban los elementos socráticos, y Nietzsche manifestaba una extraordinaria aversión hacia Sócrates, porque lo consideraba el gran adversario de Dioniso. Le llamaba el gran corruptor, porque con él triunfa «el hombre teórico» sobre «el hombre trágico» y se generaliza en la filosofía occidental el optimismo asociado con la ciencia. Nietzsche afirma que con Sócrates el diálogo platónico sustituye a la tragedia griega y se convierte en medicina universal (una medicina errónea, que envenena en vez de curar).
Lucha entre la concepción teórica y la consideración trágica del mundo. Gracias a la filosofía y a la música alemana (concretadas en las figuras de Schopenhauer y Wagner, respectivamente) vuelve a triunfar lo trágico-dionisíaco. Nietzsche conservará siempre esta predilección por lo dionisíaco, a pesar de su posterior ruptura con Wagner y Schopenhauer. El mismo personaje de Zaratustra tiene rasgos dionisíacos, aunque transfigurados.

• ZARATUSTRA: La segunda obra fundamental de Nietzsche es Así habló Zaratustra, y en ella aparece el mensaje central de su filosofía. Zaratustra fue un personaje que los griegos llamaban Zoroastro y que vivió entre los años 700-630/600 a.C. Tuvo una primera revelación religiosa a los treinta años y su doctrina se halla recogida en diecisiete cantos o poemas recopilados en el Avesta. Su mensaje es monoteísta (habla del dios santo Ahura Mazda [después se llamará Ormazd] o del «sabio Señor»). Su doctrina es dualista: habla de una lucha entre dos espíritus (los Manyu), uno del bien (Spenta Manyu) y otro del mal (Ahra Manyu o Ahrimán). En realidad se trata del enfrentamiento entre Ormazd y Ahrimán, junto con los espíritus subordinados a cada uno.
    Nietzsche sustituye a Dioniso por Zaratustra para eliminar de una vez para siempre todo consuelo metafísico. Lo hace porque Dioniso se identificaba demasiado con la metafísica de Schopenhauer, y Nietzsche en su tercera época rechaza toda metafísica. Sólo mantiene su teoría de los valores morales y renuncia a una «teoría del arte», porque simplemente prefiere hablar artísticamente, es decir, poéticamente. Escoge la figura de Zaratustra porque ve en él «al creador de la moral» (en línea con su contraposición entre bien-mal), una figura histórica capaz de superar la moral en sentido convencional porque está «más allá del bien y del mal». Para Nietzsche «... Zaratustra fue el primero en advertir que la auténtica rueda que hace moverse a las cosas es la lucha entre el bien y el mal», y considera obra suya la transición de la moral a lo metafísico. Y Nietzsche sería la antítesis de Zaratustra, «la autosuperación de moral por veracidad, la autosuperación del moralista en su antítesis» (Ecce Homo).
    Pero en su afirmación de la vida y de la voluntad de vivir, en su decir «sí» al mundo, Zaratustra representa lo mismo que Dioniso: es Dioniso, pero despojado de la metafísica de Schopenhauer. Sus grandes enemigos son Sócrates, Platón y todo lo que ellos representan. Pero el peor enemigo, para Nietzsche, es la civilización cristiana. La lucha la resume en «Dioniso contra Sócrates», «Zaratustra contra el cristianismo». En otras palabras: «¿Se me ha comprendido? Dioniso contra el Crucificado».
    La obra Así habló Zaratustra se divide en un prólogo y cuatro partes. En el prólogo presenta «una antítesis del superhombre» y «el último hombre». En la primera parte desarrolla el tema del «superhombre» y «la muerte de Dios». La segunda parte se centra en «la voluntad de poder». En la tercera expone una de sus ideas fundamentales, la del «eterno retorno». La cuarta, sobre «los hombres superiores», apenas añade nada nuevo a las anteriores. Se trata de una obra sumamente compleja, llena de alegorías y metáforas. Su estilo la convierte en una joya de la literatura alemana. Contiene alusiones continuas a la Biblia, la gran antítesis del Zaratustra.
 

NIETZSCHE: Relación con otros autores y Actualidad.

Bajo la influencia de Wagner, Nietzsche escribió El nacimiento de la tragedia. Nietzsche coincidió con Wagner en que el verdadero arte, el único que estaba en armonía con la sociedad, era el arte griego, y que el mundo cristiano era el culpable del estado miserable en que se encuentra el hombre, porque el cristianismo es hostil a la vida.
Pero frente a este Wagner anticristiano se afirmó en Parsifal el Wagner redentor, al que Nietzsche repudió. Entonces, el melodrama prevaleció sobre la esencia dionisiaca de la música y, con él, los elementos, figurativo, pictórico y psicológico. Triunfó el «hombre teórico» del espíritu crítico y discursivo, y la música se transformó en mera diversión.
Esta estrecha relación entre Nietzsche y Wagner fue la causa de que se atribuyeran al filósofo planteamientos que él no compartió: la misión de la nueva ópera alemana de redimir al pueblo en cuanto comunidad mística y racial, dotada de un patrimonio inalterable, y rescatar la fuerza creadora de ese pueblo, de la que nacen la lengua y el Estado-comunidad. Fueron planteamientos que, más tarde, utilizaron los teóricos del nazismo.
A finales de siglo hicieron su aparición otras corrientes artísticas con intereses muy distintos a los del romanticismo. Así, la corriente realista y naturalista, interesada por la vida cotidiana y la realidad social, tuvo como representantes a Dickens en Inglaterra, Stendhal, Flaubert y Zola en Francia, Clarín y Galdós en España, y Gogol en Rusia.
Otros movimientos culturales como el impresionismo, el expresionismo, el simbolismo y los movimientos de vanguardia posteriores se inclinaron hacia la búsqueda de formas más libres, o también de una conciencia social.
En el pensamiento filosófico, después de Kant surge el idealismo absoluto de Hegel, para el que existe una única realidad que se rige por leyes del pensamiento, que se despliegan en la historia hacia la emancipación y la libertad. Nietzsche se opone a este idealismo, como también al pensamiento de la izquierda hegeliana de Feuerbach y Marx, ya que rechaza una realidad regida por leyes del pensamiento.
También se opuso al positivismo de Comte, pues aunque ambos criticaron la metafisica, lo hicieron desde perspectivas muy diferentes.
Nietzsche se enmarca en el vitalismo, que consideraba la vida como el valor esencial, y encontró en Schopenhauer muchos puntos de conexión. Schopenhauer (1788-1861) decía que el conocimiento racional está regido por la voluntad, que es la que hace que las cosas existan, unas a costa de otras, por el interés y la utilidad. Mientras que el conocimiento racional nos hunde cada vez más en un mundo que es combate y dolor, el arte nos puede liberar de él. La música es la forma más alta de comprensión de la esencia del mundo, que es la voluntad.
También dentro del vitalismo, Bergson reconoció la intuición como la única forma de acceder a la realidad, que es un fluir incesante.
Entre los presocráticos, podemos reconocer a los filósofos de la fysis como precursores de la idea de una realidad sensible que es devenir. También procede de aquellos primeros filósofos la idea de que la hostilidad y la contraposición de fuerzas opuestas constituye la esencia misma de lo real, como sostiene Heráclito.
Kant dividió la realidad entre fenómeno y noúmeno. Esta idea, que Nietzsche criticó, no le impidió aceptar de Kant la posibilidad de otro pensamiento distinto del teórico, cuando lo que cuenta no es la perspectiva científica del fenómeno sensible, sino las cosas en sí, según la decisión de una voluntad.
Schopenhauer fue el primero en plantear la idea de que lo único que verdaderamente cuenta es la voluntad como realidad esencial del mundo. A través de él, también lo afirmó Nietzsche. Schopenhauer consideró que la voluntad consiste en querer vivir y, como la conciencia racional nos muestra lo incompleta y temporal que es la vida, nos descubre el dolor de vivir. Pero la vida ascética puede hacernos renunciar a los deseos y evitar el sufrimiento. También el arte nos libera del dolor permitiéndonos la comprensión de la vida como una repetición del presente.
Nietzsche rechaza de Schopenhauer las promesas de liberación y consuelo que proceden de la vida ascética y del arte. Nietzsche convirtió el pesimismo de Schopenhauer en un optimismo metafisico que encontró su expresión en el ideal de hombre afirmador del mundo: el superhombre. Este hombre no sólo ha aprendido a aceptar y soportar lo que era y es, sino que quiere volver a tenerlo en un eterno retorno.
La filosofía de Nietzsche repercutió en la filosofía española del siglo xx, especialmente en Unamuno y en Ortega.
Unamuno partía de la realidad existencial del individuo, entendiéndola como contradicción entre razón, por un lado, y sentimiento y voluntad, por otro. Consideraba que la realidad, como la vida, era una lucha permanente entre la razón y el sentimiento, y que podemos aceptarlo y alcanzar una vida auténtica, aunque trágica, o rechazarlo, viviendo una existencia trivial.
También considera Unamuno la idea de una realidad intemporal, la intrahistoria, frente a una realidad temporal, la historia, que nos muestra nuestras limitaciones como seres finitos. El sentimiento trágico de la vida se produce cuando el ser humano toma conciencia de su ser limitado.
En cuanto a Ortega y Gasset, considera la vida como la realidad radical, como el conjunto de actos que van constituyendo nuestras vivencias y como un quehacer permanente de proyecto de futuro. La razón debe entenderse como una función de la vida y constituirse en razón vital. Ortega llama a su filosofía raciovitalismo. Por otra parte, el conocimiento es perspectiva, pues la realidad no puede ser contemplada sino desde el punto de vista de cada uno.
Respecto a la filosofía actual, es importante la influencia que ha tenido Nietzsche en la hermenéutica, cuando afirma que la realidad es interpretación y creación, y que el lenguaje es el lugar privilegiado en el que tiene lugar esa creación y recreación. Así, Paul Ricoeur dice que es necesario llevar a cabo una restauración progresiva de los símbolos que contiene el lenguaje y liberarlos de sus significaciones ideológicas, pues sólo interpretando el lenguaje podemos descubrir la realidad.

NIETZSCHE: MATERIALES PARA EL CONTEXTO

NIETZSCHE: MATERIALES PARA EL CONTEXTO

1. Contexto histórico, cultural y filosófico
En el siglo XIX se extienden por Europa la revolución industrial (surgida
en Inglaterra en el XVIII) y las revoluciones liberales-burguesas (cuyos
antecedentes son la independencia de Norteamérica respecto a Inglaterra, y la
Revolución Francesa). Consecuencia de todo ello es que la sociedad estamental
es sustituida por la sociedad de clases, representada por la burguesía capitalista
e industrial y defensora de un liberalismo político y económico, y por el
proletariado, que va tomando conciencia de su miserable situación e iniciando el
movimiento obrero, en el que de tuvo un papel destacado Carlos Marx.
Además, la ideología nacionalista y las propias necesidades de la
revolución industrial dan un impulso definitivo a la unidad alemana e italiana.
Los movimientos culturales más importantes del siglo XIX son el
romanticismo, en la primera mitad del siglo, y el positivismo, en la segunda
mitad. El romanticismo es en gran medida un movimiento anti-ilustrado, que tiene
como precursor alemán a Goethe. Sus características principales son la
exaltación de lo pasional y el sentimiento frente al racionalismo ilustrado y la
revalorización de la tradición frente al progreso en el futuro. Escritores que se
movieron en la órbita romántica fueron: Víctor Hugo (francés), Lord Byron
(inglés), Goethe (alemán), Larra y Espronceda (españoles). Músicos románticos
fueron Wagner y Chopin entre otros.
Por positivismo suele entenderse aquella actitud que considera que la
ciencia y la filosofía deben limitarse al análisis de los hechos de experiencia,
estableciendo entre ellos relaciones y leyes. Esto implica una renuncia a conocer
qué es la realidad, qué son, en esencia las cosas. Al ser la metafísica la materia
que trata del ser de las cosas, el positivismo implica una actitud antimetafísica.
En el terreno filosófico destaca el idealismo alemán en la primera mitad del
XIX, cuyo mayor representante es Hegel, y la reacción a Hegel en la segunda
mitad Tras Hegel (quien concibe la totalidad de lo real como sujeto), tenemos a los
antihegelianos, entre los que se puede nombrar a Schopenhauer, cuya obra El
mundo como voluntad y representación tuvo una fuerte influencia en nuestro
autor. También hay críticos de Hegel que, sin embargo, lo siguen en algunos
aspectos fundamentales, por ejemplo Marx.
A finales del XIX y principios del XX surge el vitalismo, corriente en la que
se incluyen autores muy dispares reivindicando la vida como la realidad primera y
radical a la que todo lo demás debe subordinarse. Como el concepto vida puede
entenderse en sentidos muy diversos -biológico, histórico, biográfico, metafísico...-
aparecen agrupados bajo el nombre genérico de vitalismo autores tan dispares
como Bergson, Nietzsche, Ortega....
El autor de este texto. Friedrich W. Nietzsche (1844-1900), fue alemán, hijo
y nieto de pastor protestante. Estudió filología y teología. Desde joven fue un
entusiasta de la filosofía de Schopenhauer y de la música de Wagner. A los 25
años llegó a ser catedrático de filología clásica en Basilea.
Podemos señalar tres etapas en su obra:
a. Estética o romántica: con clara influencia de Schopenhauer y Wagner, y
de inspiración heraclitiana. En 1872 publica El nacimiento de la tragedia
en el espíritu de la música;
b. Ilustrada o positivista: Tras romper con Wagner y abandonar la filosofía
de Schopenhauer, se inspira en Voltaire y los ilustrados, adoptando una
actitud positivista para criticar la metafísica. Humano, demasiado
humano (1875-78); Aurora (1881); La gaya ciencia (1882).
c. Profética o de madurez: Su pensamiento inicia una crítica feroz a la
modernidad y a la moral tradicional. Así habló Zaratustra (1883-1885);
Más allá del bien y del mal (1886); La genealogía de la moral (1887); El
crepúsculo de los ídolos, obra a la que pertenece el texto, El anticristo y
Ecce homo (1889). Este mismo año sufre un colapso mental que le hará
depender de los cuidados de su madre primero y de los de su hermana
más tarde. Muere diez años después de apoplejía (parálisis cerebral por
derrame). En 1901 se publican un conjunto de apuntes y escritos suyos
bajo el título de La voluntad de poder.

2. La importancia de Nietzsche
Dice Savater en Idea de Nietzsche: “Lo que siempre me ha interesado de
Nietzsche es su carácter dinamizador (y no sólo dinamitador como él irónicamente
apuntó), su peculiarísima utilidad como vitamina intelectual. Me parece evidente
que no puede uno alimentarse sólo de Nietzsche, pero el pensamiento
contemporáneo que le ignora o le rechaza padece irremediablemente anemia.
Abundan los ejemplos en nuestro entorno, como tampoco faltan los intoxicados
por nietzscheanismo consumido en dosis masivas... o en mal estado: sin mirarle la
fecha de caducidad”. Y continua más adelante reconociendo que aunque su
imagen de Nietzsche se ha modificado con el tiempo, hay sin embargo aspectos
de este autor que le siguen pareciendo fundamentales: “su condición de heredero
y radicalizador crítico de la Ilustración, pero no en modo alguno de anti-ilustrado, y
su hincapié indomable en el goce de lo afirmativo y en la afirmación del goce.
Estas dos son las claves de mi idea de Nietzsche, de la que tuve a los veinte años
y de la que tengo ahora, de la que a lo largo de todo este tiempo ha tonificado mi
vida intelectual”.
La imagen de Nietzsche ha ido cambiando: a principios del siglo XX
aparecía como el diagnosticador genial de la decadencia cultural, descubridor del
resentimiento. Más recientemente, se aplica a él su refinada psicología del
desenmascaramiento (del ideal de perfección dirá que no es en el fondo más que
el deseo de poder despreciar a los demás). Fue un hombre que sufrió
profundamente, que sintió un odio salvaje por el cristianismo y la metafísica, tal
vez porque nunca pudo desembarazarse del todo de ellos. Hay en él apología de
la vida salvaje, fuerte y poderosa, de la salud robusta, tal vez por la necesidad de
abstención del enfermo.
Hay que reconocer su ingenio agudo en su interpretación de las cosas. Su
estilo no sistemático, sino aforístico, su gusto por las imágenes más que por los
conceptos atrae, seduce, cautiva, pero también hace que se le interprete de
múltiples maneras.
Eugen Fink, en su obra La filosofía de Nietzsche reconoce que es más
grande como incitador, como “precursor” de un camino futuro de la filosofía, que
como pensador que trabaje el concepto. Da la vuelta a la metafísica, poniéndola
cabeza abajo. Pero su ataque lo hace con medios insuficientes, en el sentido de
que le falta el lenguaje para ello, ya que el lenguaje como él mismo dice es
metafísico.

martes, 31 de enero de 2012

Contextos Tomás de Aquino

Mirar en este enlace información sobre la vida y contexto histórico y filosófico de Tomás de Aquino

Contexto filosófico Tomás de Aquino

CONTEXTUALIZACION FILOSOFICA

Hasta el siglo XIII, predominaba el pensamiento platónico en Europa, por influencia sobre todo de san Agustín. El desconocimiento de la obra de Aristóteles era prácticamente total. Sólo se conocían partes de la Lógica por los comentarios de Boecio (V-VI). Hacia 1140 los maestros y estudiantes de las escuelas de París se habían habituado a hablar de una logica nova, basada en todo el Organon de Aristóteles, y de una logica vetus, aquella que durante siglos se enseñó con el respaldo precario de sus dos primeros libros y los escritos complementarios de Boecio.

Durante sus conquistas, los árabes tomaron contacto con los últimos reductos de la cultura griega en Siria, donde algunos intelectuales cristianos habían traducido al sirio textos originales de filósofos griegos. Tanto del sirio como del griego, se traducen al árabe obras originales y comentarios de Aristóteles, surgiendo una especie de filosofía árabe-aristotélica con residuos platónico. Avicena (s. X) fue el máximo representante de este aristotelismo árabe platonizado. Averroes (XII) Fue el primer ejemplo de aristotelismo puro. Escribe los primeros comentarios a obras de Aristóteles sin adherencias platónicas. A través de los árabes se despertó en Occidente la curiosidad por el aristotelismo. En el s. XII se traducen directamente del griego al latín las obras de Aristóteles. Surgió así el averroísmo latino. 



Tesis:
a. El mundo es eterno (en evidente contradicción con la doctrina creacionista cristiana). Según Aristóteles, Dios es el motor inmóvil que mueve eternamente un mundo también eterno. Dios ni siquiera conoce el mundo (a diferencia del demiurgo platónico).
b. El alma individual de cada hombre no es inmortal, sino corruptible y perecedera. Sólo el entendimiento agente, común a todos los hombres, es inmortal. Y negar la inmortalidad del alma supone rechazar toda la doctrina cristiana de la salvación.
c. Existen dos verdades: la teológica -fe- y la filosófica -razón-. De este modo podían conciliarse tesis opuestas sobre el alma.

Los representantes de esta corriente fueron condenados por la jerarquía y expulsados de la universidad de París (Sigerio de Brabante fue condenado a cadena perpetua).

Los medievales quedaron deslumbrados por la ciencia aristotélica. El conjunto rigurosamente ordenado de razonamientos, basados en la demostración silogística, se consideraba como la forma suprema del saber humano. A franciscanos y dominicos se les había dado la misión de hacer posible la unidad de fe y razón, para lo cual era indispensable alterar el pensamiento de Aristóteles. Los dominicos asimilaron plenamente el nuevo ideal de la ciencia, y afirmaron que la teología revelada era ciencia en el sentido aristotélico del término, pues de otro modo no podría ser colocada en la cúspide del saber humano. Los franciscanos, en cambio, respaldados por la tradición teológica agustiniana, se opusieron firmemente a la sustitución de la sabiduría por la ciencia en la comprensión de la teología revelada.

En 1277, Esteban Tempier, obispo de París, condenó como heréticas un total de 219 proposiciones, entre las que se contaban, junto a las propiamente averroístas y aristotélicas, otras debidas a santo Tomás. La condena, al menos parcial, del pensamiento tomista raramente se acató. Los más favorables a hacerlo fueron sin duda los franciscanos, que llegaron a desaconsejar públicamente el uso de la "Summa Theologica". En cambio los dominicos pusieron muy pronto en cuestión la condena de 1277. El levantamiento de dicha condena se consiguió al fin en 1323, coincidiendo con la canonización por Juan XXII de santo Tomás.

En el siglo XIV se desconfía de las grandes síntesis teológicas del siglo XIII. Las limitaciones del poder de la razón frente a la revelación, que ya aparecen en santo Tomás, se acentúan. No es aconsejable recurrir a la razón para fundamentar el dogma. La separación entre razón y fe es paralela a la separación entre la Iglesia y el Estado.

El nominalismo de Guillermo de Okham es la base de esta separación. Se parte del individuo, no hay esencias distintas de los individuos. No es necesario el entendimiento agente, no hay intermediarios entre el sujeto y el objeto, ni entre Dios y las criaturas. El objeto conocido se relaciona directamente con nuestra facultad de conocer. Toda existencia depende de la voluntad absoluta de Dios. Dios crea el mundo con absoluta libertad. Si las esencias dependen de las ideas eternas se niega la libertad de Dios. Dios no crea las cosas porque son buenas, son buenas porque El las crea.

La teología debe entender a Dios tal como se ha revelado. La teología debe ser autosuficiente, no tiene que recurrir a la filosofía. La razón tiene como misión explicar el mundo. Para conocer el mundo debemos recurrir a la experiencia, pues Dios lo ha creado con absoluta libertad. Las pruebas de la existencia de Dios carecen de valor demostrativo, sólo son argumentos probables. Pues el principio de causalidad y la imposibilidad de una serie infinita de causas no son evidentes. Además aunque se pudiera probar la existencia de un motor inmóvil, no es seguro que ese motor sea único ni que coincida con Dios. Tampoco se pueden probar racionalmente los atributos divinos. En Dios no hay entendimiento o voluntad, sólo son nombres que damos a la esencia divina partiendo de sus efectos.

La ética queda desvinculada de cualquier principio racional, como la ley natural. Todos los preceptos morales dependen de la voluntad divina. Un acto es malo simplemente porque Dios lo prohíbe. Dios podía haber creado un orden moral en el que el robo, el crimen y el mismo odio a Dios hubieran sido actos meritorios.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Una biografía de Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino nació en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el año 1225, en el seno de una numerosa y noble familia italiana. Su padre, Landolfo, descendiente a su vez de los condes de Aquino, estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti. Recibió Tomás su primera educación, a partir de los cinco años, en la abadía de Montecasino, de la que era abad su tío, permaneciendo en el monasterio hasta 1239, cuando el emperador Federico II decretó la expulsión de los monjes. Allí realizó los estudios ordinarios de gramática, latín, música, moral y religión.

A finales de 1239 se dirigió a la universidad de Nápoles para continuar sus estudios, permaneciendo en dicha ciudad hasta 1244, año en que, sintiéndose atraído por la vida de los frailes dominicos que había conocido en un convento de Nápoles, ingresó en la orden como novicio. La decisión no fue del agrado de su familia, que hubiera preferido que Sto. Tomás sucediera a su tío al frente de la abadía de Montecasino. Enterada de que Sto. Tomás se iba a dirigir a Bolonia para participar en un capítulo general de la orden, y que posteriormente sería enviado a París para continuar sus estudios, fue raptado por sus hermanos y retenido por ellos durante más de un año en el castillo de Roccasecca, con la intención de disuadirlo de su ingreso definitivo en la orden, cosa que no consiguieron dejándole, finalmente, cumplir su voluntad. Se dirigió posteriormente a París, probablemente en el verano de 1245.

En París permaneció hasta 1248, como estudiante, ganándose rápidamente la confianza de San Alberto Magno quien se sintió atraído por las grandes posibilidades intelectuales de su discípulo. En 1248 se dirigió a Colonia, con San Alberto, quien iba a fundar una casa de estudios para la orden.

En Colonia permaneció con él hasta 1252, regresando a París para continuar sus estudios, recibiendo su licenciatura (licencia para enseñar en la Facultad de Teología) en 1256, siendo nombrado Magister ese mismo año, ocupando su cátedra hasta el 1259.

En 1259 se trasladó a Italia, donde permaneció hasta 1268, con el encargo de enseñar teología en la Corte pontificia . A lo largo de estos años residió en varias ciudades italianas, como Anagni, Orvieto, Roma y Viterbo, siendo invitado a dar conferencias en las universidades de Nápoles y Bolonia. En esta época conoce, entre otros personajes ilustres, a Guillermo de Moerbeke, el famoso traductor de las obras de Aristóteles, quien puso a su disposición varias de sus traducciones, entre ellas algunas que se encontraba prohibidas en la época (De Anima, De Sensu et Sensato y De Memoria et Reminiscentia) y que Sto. Tomás comentará, junto con otras obras de Aristóteles como la Física y la Metafísica.

En 1268 regresa a París, impartiendo su magisterio hasta 1272, en medio de numerosas polémicas provocadas tanto por los ataques contra y entre las órdenes religiosas, como por las controversias suscitadas por los averroistas latinos, quienes, encabezados por Siger de Brabante, habían copado la facultad de Artes (filosofía) modificando sustancialmente las enseñanzas aristotélicas que San Alberto y el mismo Sto. Tomás habían anteriormente introducido en dicho facultad.

Luego de una polémica actividad regresa a Nápoles el año 1272, con el encargo de establecer una casa de estudios (studium generale), donde abandona totalmente su actividad docente y de autor, encontrándose frecuentemente arrebatado por experiencias místicas que le absorben por completo. Permanecerá allí hasta 1274, muriendo en el transcurso del viaje iniciado ese año para dirigirse de Nápoles a Lyon, donde iba a celebrarse un concilio convocado por el papa Gregorio X.

Santo Tomas de Aquino (video)

Echarle un ojo a este video (son tres partes), tenéis información sobre las vías de demostración de la existencia de Dios y para el contexto.

Introducción Tomás de Aquino

  1. El predominio de la corriente platónico-agustiniana (siglos VI-XIII):

En los primeros siglos de la Edad Media predomina un pensamiento de sesgo platonizante, con diversas aportaciones e influencias, entre las que destaca por su importancia la obra de Agustín de Hipona. Sus ideas originan una corriente denominada “agustinismo medieval”, que recibirá posteriormente influencias del filósofo árabe Avicena (S. X-XI). En la corriente platónico-agustiniana destacan los nombres de San Anselmo (siglo XI) y San Buenaventura (siglo XIII).

  1. La recepción del aristotelismo en Occidente:

Hasta el siglo XIII, predominio absoluto del pensamiento platónico en Europa, por influencia, sobre todo, de Agustín de Hipona, las escuelas agustinianas y el Pseudo-Dionisio Areopagita. El desconocimiento de la obra de Aristóteles era prácticamente total, sólo se conocían partes de la Lógica por los comentarios de Boecio (V-VI), pero nada de la Física, la Metafísica.
La aparición y expansión del Islam a partir de la predicación de Mahoma (siglo VII) constituye un factor esencial en la historia de la Edad Media, también en los ámbitos de la cultura y del pensamiento. Durante sus conquistas, los árabes tomaron contacto con los últimos reductos de la cultura griega en Siria, donde algunos intelectuales cristianos habían traducido al sirio textos originales de filósofos griegos. Tanto del sirio como del griego, se traducen al árabe obras originales y comentarios de Aristóteles, surgiendo una especie de filosofía árabe-aristotélica  con claros residuos platónicos. Avicena (siglo X) fue el máximo representante de este aristotelismo árabe platonizado.
En el siglo XIII, Aristóteles se pone de moda y abundan sus traducciones y comentarios, a pesar de la resistencia que oponen la jerarquía católica y los platónicos. No obstante, Tomás de Aquino intentó asimilarlo y construir un sistema que armonizará cristianismo aristotelismo.
Cobró fuerza el averroísmo latino, corriente intelectual que reclamaba la autonomía de la razón frente a la fe.

Averroes (siglo XII) escribe los primeros comentarios a obras de Aristóteles sin adherencias platónicas. Fue el primer ejemplo de aristotelismo puro.
A través de los árabes se despertó en Occidente la curiosidad por el aristotelismo. En el s. XII se traducen directamente del griego al latín las obras de Aristóteles y también las obras y comentarios de los filósofos árabes.

  1. El averroísmo latino

S. XIII: La universidad de París es el centro intelectual de Europa. Existía una gran expectación ante la llegada de la versión íntegra de la obra aristotélica y los comentarios de Averroes – aristotelismo puro -. Surgió así  el averroísmo latino.
Tesis:
a.       El mundo es eterno (en evidente contradicción con la doctrina creacionista cristiana). Según Aristóteles, Dios es el motor inmóvil que mueve eternamente un mundo también eterno. Dios ni siquiera conoce el mundo (a diferencia del Demiurgo platónico).


b.      El alma individual de cada hombre no es inmortal, sino corruptible y perecedera. Sólo el entendimiento, común a todos los hombres, es inmortal. Y negar la inmortalidad del alma supone tirar por tierra toda la doctrina cristiana de la salvación.
c.       Existen dos verdades: la teológica -fe- y la filosófica –razón-. De este modo podían conciliarse tesis opuestas sobre el alma, p.ej.: una es verdad desde la fe, y otra lo es desde la razón.

Los representantes de esta corriente fueron condenados por la jerarquía y expulsados de la universidad de París (Sigerio de Bravante condenado a cadena perpetua).

  1. El aristotelismo de Tomás de Aquino

Tomás de Aquino rechazó, como es lógico, las tres tesis averroístas:
    1. Respecto a la eternidad del mundo, se movió entre dos aguas y sostuvo que el sistema aristotélico no implicaba necesariamente la eternidad del mundo ni el concepto cristiano de creación excluía la posibilidad de que el mundo fuera eterno: puede ser eterno y creado.
    2. Respecto a la inmortalidad del alma, Tomás entendió que el entendimiento inmortal del que Aristóteles habló no es único para todos los hombres, sino que se trataba de la facultad superior del alma, y ésta es inmortal.
    3. Y en cuanto a la doble verdad. Resultaba innecesaria una vez solucionados los problemas que planteaban las dos tesis anteriores. Pero la criticó por considerarla inadmisible.
Aunque Tomás se distanció de los averroístas en sus tesis contrarias a la fe cristiana, mantuvo una actitud favorable hacia la filosofía aristotélica.
Estaba convencido de que la filosofía aristotélica era enteramente compatible con la fe cristiana y que, además, ofrecía una interpretación de la realidad aceptable por sí misma y valiosa, aunque en el fondo de su sistema permanezcan presupuestos platónicos fundamentales.

  1. Tesis fundamentales sobre la realidad y la naturaleza

Tomás de Aquino asume muchas tesis aristotélicas:

    1. Teoría aristotélica del movimiento: se define el movimiento como “paso de potencia a acto”, siempre por la acción de algo que ya esté en acto. Dos tipos de movimiento: cambio sustancial –generación y corrupción- y cambio accidental –cualitativo, cuantitativo y local-.

    1. Composición hilemórfica de las sustancias naturales: todo objeto natural está compuesto de materia y forma.


    1. Distinción entre sustancia y accidentes.

    1. Teoría de las cuatro causas: material, formal, eficiente y final


  1. Doctrina teológica de Tomás de Aquino

    1. Tomás acepta la demostración aristotélica de la existencia de Dios basándose en el movimiento, entendido como paso de potencia a acto (1ª vía). Por tanto, Tomás parte del conocimiento sobre el universo que nos proporciona la experiencia sensible, de lo contingente –no ideas inmutables o introspección, como en S. Agustín-.

    1. Define a Dios con categorías aristotélicas : acto puro, sin ningún tipo de potencia. La inmutabilidad se define en función del grado de actualidad, entendido el movimiento como paso de potencia a acto. Dios ha de ser inmutable porque es acto sin potencia. Será también perfecto porque la imperfección se debe sólo al grado de potencialidad existente. Acepta también la definición aristotélica de Dios como puro acto de pensamiento.

    1. Aquino corrige el aristotelismo en un punto: Aristóteles sostenía que la vida y felicidad de Dios consiste en conocerse a sí mismo, y puesto que es autosuficiente no conoce fuera nada de él. Aristóteles sostuvo que Dios no creó el mundo sino que éste es eterno: Dios sólo es el principio del origen del movimiento del Universo y el fin hacia el que el mundo se orienta. Pero Tomás de Aquino afirma que, de acuerdo con el cristianismo,  Dios creó el mundo. Por tanto, Dios conoce el mundo, y lo hace al tiempo que se conoce a sí mismo. Acepta, pues, que la actividad de Dios consiste en conocerse a sí mismo.


CONSECUENCIAS IMPORTANTES:

  1. La filosofía ha de construirse de abajo a arriba, a partir de experiencias sensitivas.
  2. El conocimiento que podamos alcanzar de Dios será muy imperfecto, limitado y analógico, a partir de comparaciones con otras realidades limitadas e imperfectas por necesidad, cuyas causas y accidentes conocemos.
  3. El conocimiento natural acerca de Dios, del hombre y del universo tiene unos límites que la razón no puede sobrepasar, y en los que flaquea cuando se aproxima a la frontera.
  4. La fe cristiana, no obstante, puede aportar nociones acerca de la naturaleza de Dios y acerca del destino del hombre traspasando las fronteras de la razón. Son elementos añadidos por revelación a la razón humana, que no vienen a anularla sino a perfeccionarla / orientarla, lo mismo que el orden sobrenatural no anula sino que perfecciona el orden natural. No tienen porque entrar en conflicto.

Contenidos de la razón y la fe:

    1. Fe y razón tienen cada una elementos propios y diferenciadores, pero existen verdades compartidas por las dos facultades. Por tanto, son dos conjuntos con una zona de intersección. Ej.: que el mundo es creado y el alma inmortal puede ser fundamentado racionalmente y argumentado desde la fe.

    1. Interpretaciones sobre la existencia de contenidos comunes:
                                                               i.      A veces, conviene que ciertas verdades racionales sean impuestas y conocidas mediante la fe, porque muchos hombres no tendrían tiempo ni oportunidad, sin ayuda de la fe, para acceder a tales verdades,
                                                             ii.      Como la razón fácilmente cae en el error, al fe nos proporciona una seguridad adicional en aquellas verdades que nos hagan dudar.
                                                            iii.      La existencia  de verdades comunes a la fe y la razón pone de manifiesto que la distinción entre ambas no puede hacerse por sus contenidos, sino por la forma de acceso a los mismos: mientras la teología toma sus contenidos de la fe, la filosofía accede a los suyos por la razón.

·        ¿Qué ayuda presta la razón a la fe?

Aunque las dos fuentes son autónomas e independientes, la razón presta una valiosa –insustituible- ayuda a la fe, sobre todo a la hora de hacer de la teología una ciencia:
a.       La razón aporta procedimientos para la organización sistemática y científica de los conocimientos y afirmaciones
b.      Aporta herramientas dialécticas, argumentativas y retóricas, para refutar las afirmaciones contrarias a la fe. Ej.: no puede demostrarse que el mundo ha sido creado, pero tampoco lo contrario.
c.       Aporta datos científicos y hallazgos teóricos útiles para el esclarecimiento de las ideas menos firmes de la fe.

·        ¿Cómo puede ser la fe una aliada de la razón?

Si la fe contiene verdades indubitables comunes a la razón, entonces:

1.      la fe sirve a la razón de norma o criterio extrínseco de verdad o objetividad. Si la razón llega a conclusiones totalmente contrarias a la fe, seguramente, estará basada en premisas falsas o habrá algún paso erróneo en el razonamiento. La fe hace, pues, una invitación a corregir posibles errores.
2.      La fe es un criterio extrínseco porque tiene otra fuente de conocimiento distinta a la razón, y el filósofo no debe basarse en ella como norma.
3.      Por tanto, Aquino mantiene una actitud moderadamente optimista hacia la razón. Pero la autonomía concedida a la razón es límitada.